Home

Kundera, M., La lentitud. Barcelona: Tusquets, 2011, 176 págs.

Título original: La lenteur, 1995.

 

Personajes de momentos históricos diferentes se cruzan en este texto breve de Kundera. El contexto: la actualidad, en un castillo en el que tiene lugar una reunión de entomólogos. Allí comparten tiempo figuras como el propio Kundera, o un político del star system contemporáneo que es pura fachada y vive por y para las cámaras. También hay un orgulloso entomólogo checo que tuvo que dejar su profesión a causa de la invasión rusa y trabajar 20 años de albañil. Dadas estas y otras personalidades tan variadas y complejas pueden suceder varias cosas: que el choque estimule pensamientos acerca de las tensiones producidas entre culturas incompatibles; que se pongan de relieve algunas de las costuras de la sociedad contemporánea (la aceleración del tiempo, las peculiaridades de la relación entre hombre y mujer, la vida de cara a la galería) al contrastarla con la de siglos anteriores; o que todo se vaya al carajo y sobrevengan el absurdo y lo ridículo. Todo esto pasa en La lentitud. Gestos y ademanes pertenecientes a épocas distantes tienen el placer de conocerse, lo que da lugar a situaciones rocambolescas:

El hombre con el traje antiguo le parece a Vincent muy joven y por lo tanto casi obligado a interesarse por las confesiones de los mayores […] Mira el traje del joven con irritación. ¿Quién es, a fin de cuentas, ese pelele? Los zapatos con hebilla de plata, el calzón blanco moldeándole piernas y nalgas, y todos esos indescriptibles terciopelos, chorreras y encajes que le cubren y le adornan el pecho. Toma entre dos dedos el lazo que lleva alrededor del cuello y lo mira con una sonrisa que quiere expresar cierta paródica admiración. La familiaridad de ese gesto ha puesto nervioso al hombre con el traje antiguo. Su rostro se crispa, lleno de odio. Agita la mano derecha como si quisiera abofetear al impertinente (88).

¿Qué sucede cuando los franceses demuestran ante el científico su ignorancia acerca de la cultura checa confundiendo personajes de otras regiones o realizando juicios apresurados? Se puede aprovechar para abrir una ventana de reflexión sobre la incomunicación dentro de una Europa fragmentada (estamos en los años 90). O se puede terminar en un insignificante arrebato de soberbia que ayude a lamer las heridas contra el orgullo propio:

Le asalta la idea, frívola (se da cuenta de esa frivolidad e incluso se alegra), de ir a bañarse en la hermosa piscina del hotel. Con alegre y consciente vanidad, quiere enseñar su cuerpo a los intelectuales enclenques de este país sofisticado, supercultivado, y a fin de cuentas pérfido. Por suerte, ha traído de Praga su traje de baño (lo lleva siempre a todas partes), se lo pone y se mira, semidesnudo, en el espejo. Dobla los brazos y los bíceps se hinchan en todo su esplendor. «Si alguien quisiera negar mi pasado, ¡aquí están mis músculos  como prueba irrefutable!» Imagina su cuerpo paseando alrededor de la piscina, enseñando a los franceses que existe un valor muy elemental que es la perfección corporal, perfección de la que él puede jactarse y de la que ellos no tienen ni idea. Luego, encuentra un poco fuera de lugar ir semidesnudo por los pasillos del hotel y se pone una camiseta. Queda el problema de los pies. Dejarlos descalzos le parece tan inapropiado como ir con zapatos; decide pues ir con calcetines. Así ataviado, se mira una vez más en el espejo. Otra vez el orgullo se une a la melancolía y, otra vez, se siente seguro de sí mismo (54-55).

 

El relato está salpicado por episodios como estos. En realidad, los casos que aparecen aquí no son los más insólitos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s